Vosotros os reís, pero yo llevo diciendo lo del pantano quince años. Quince. Cuando se hizo la ampliación ya avisé de que aquello no iba a aguantar dos veranos seguidos sin llover, y me llamaron agorero en la reunión de vecinos del pueblo.
Ahora resulta que hay restricciones y todo el mundo pone cara de sorpresa. Yo no me alegro, que conste, porque el agua nos hace falta a todos. Pero que quede dicho que estaba dicho.