Yo no soy de dar consejos, pero como me habéis preguntado por lo de la reforma os cuento lo que aprendí, que me costó un dinero.
Primero: el presupuesto que te dan multiplícalo por uno coma cinco. No por dos, que eso es exagerar, pero por uno coma cinco seguro. Siempre aparece algo detrás de un tabique. Siempre. En mi caso apareció una tubería de plomo de la que nadie sabía nada.
Segundo: nunca pagues más del treinta por ciento por adelantado. El que te pida la mitad antes de empezar es porque tiene otra obra a medias y necesita tu dinero para acabarla. Eso me lo explicó un albañil ya jubilado y es la mejor información que he tenido en mi vida.
Tercero, y este es el importante: no estés delante. Si estás delante opinas, y si opinas cambias cosas, y cada cambio son dos semanas y ochocientos euros.
Y cuarto: cuando acaben, va a haber algo que no te guste. Siempre lo hay. Déjalo. A los seis meses ya no lo ves.