Lo que hay que hacer con los niños es no darles todo hecho. Que se aburran. Del aburrimiento sale todo: la imaginación, la paciencia, el saber estar en una silla. A mí me dejaban en el pueblo un mes entero y me las apañaba con un palo.
Ahora bien, tampoco vayamos a exagerar, que a mi nieto le he comprado yo la consola. Pero se la he comprado porque la quería, no porque la necesitara. Que son dos cosas distintas y conviene tenerlo claro.